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Tema: “¿Cual es el propósito de nuestra vida?”

                             Salmos 37:4,5

                                Domingo 13 de Noviembre del 2005

 

 

Introducción: La búsqueda de propósito y significado en esta vida ha intrigado a muchas personas por miles de años. Dios ha puesto eternidad en la mente del hombre y ha llenado de anhelo su corazón. El problema es que no sabemos lo que nuestro corazón anhela hasta que no nos encontramos con el único que puede satisfacer nuestro corazón: Dios mismo. Es por eso que la oración de San Agustín habla elocuentemente de esta gran verdad: “Tú nos creaste para ti y nuestro corazón siempre estará inquieto hasta que no descanse en ti”. El mundo tiene un anhelo inconsolable. Algunas personas tratan de satisfacer ese anhelo con vacaciones a los mejores lugares, deportes, alcohol, drogas, sexo, etc. Sin embargo ese anhelo permanece. ¿Cuál es el problema? El problema y la tragedia del mundo es que ha confundido al eco con el grito original. Cuando le damos la espalda a la belleza de Dios, proyectamos una sombra sobre la tierra y nos enamoramos de ella, pero no nos satisface debido a que es solo la sombra y no la realidad.

 

1er. Propósito: Glorificar a Dios al disfrutar de Él para siempre.

a)     El Catecismo abreviado de la Sagrada Asamblea de Westminster contiene la siguiente pregunta y su respectiva respuesta: “¿Cuál es el fin principal de la existencia del hombre?” Respuesta: “El fin principal de la existencia del hombre es glorificar a Dios al disfrutar de Él por siempre”.

 

b)     Esta definición del propósito de la existencia del ser humano difícilmente podrá ser superada por escritos no inspirados. Dios nos creó para Su placer y nos hizo de tal manera que es posible para nosotros disfrutar de la dulce comunión con él (Apocalipsis 4:11).

 

I. El hombre sin Cristo busca la felicidad pero la busca en los lugares equivocados.

Razones por las que el ser humano busca la felicidad:

1)      Porque el anhelo de ser feliz es una experiencia humana universal y no es pecado el deseo de ser feliz.

a)     Blaise Pascal escribió: “Todas las personas sin excepción buscan la felicidad. Aunque usen distintos medios, siempre intentan encontrarla. Muchos la buscan a través de la guerra, otros a través de evitar la guerra....Este es el motivo detrás de cada acción en el ser humano, aún en aquellas personas que se ahorcan”.

 

b)     El desear la felicidad no es pecado. Eso es algo inherente en todo ser humano. Es una ley que ha sido puesta en el corazón humano por Dios mismo, así como la ley de la gravedad fue puesta en este planeta tierra.

 

2)     Porque Dios ha puesto un vacío en el corazón del ser humano que solo Él puede llenar.

a)     C. S. Lewis escribió: “Si en las mentes modernas existe la idea de que el desear nuestro propio bien y sinceramente desear disfrutar dicho bien es algo malo, afirmo que esta idea se ha introducido de la filosofía de Kant y los estoicos y que de ninguna manera forma parte de la fe cristiana.... Somos criaturas sin entusiasmo, que nos contentamos con cosas tan triviales de este mundo aún cuando se nos ofrece un gozo infinito. Somos como aquel niño del barrio pobre que en su ignorancia  prefiere seguir jugando con sus pasteles de lodo, pues es incapaz de imaginarse lo que significan unas vacaciones en la playa. Somos demasiado fáciles de complacer”.

 

b)     No es algo malo el desear la felicidad. El gran problema del ser humano no es que desee la felicidad, el gran problema es que se conforma con menos que lo mejor. Son muy fáciles de complacer y es por eso que se conforman con pasteles de lodo en lugar del deleite infinito que solo Dios ofrece.

 

3)     La verdadera y duradera felicidad se encuentra solo en Dios mismo.

a)     Cuando las cosas de este mundo han dicho la última palabra, nada necesitamos sino a Dios mismo. El hombre que tiene a Dios por su posesión, tiene todo lo que es necesario tener.

 

4)     La felicidad que encontramos en Dios alcanza su clímax cuando es expresada a través de nuestra alabanza y adoración hacia Él.

a)     Dios no es adorado cuando no lo deseamos ni lo disfrutamos. La alabanza no es una alternativa para el gozo, sino que es una expresión del gozo. El no disfrutar a Dios es deshonrarlo. Actuar como si existiera algo más que nos satisface más que Dios mismo es lo opuesto de la adoración: Es un sacrilegio.

 

5)     La búsqueda del verdadero deleite es una parte indispensable de toda virtud y adoración.

a)     Es por eso que el salmista David no nos sugiere, sino que nos ordena a deleitarnos en Dios (Salmos 37:4).

b)     El rey David sabía lo que era desear y tener sed de Dios (Salmos 42:1,2; 63:1).

c)      La bondad de Dios que es el fundamento para la verdadera adoración, no es algo que debemos realizar como un deber o como una reverencia sin devoción. No, es algo que debe ser disfrutado por cada uno de nosotros (Salmo 34:8; 119:103).

d)     Solo en Él podemos encontrar “alegría y gozo” y solo Él es la fuente de nuestro pleno gozo y de nuestro deleite inagotable (Salmo 43:4; 16:11).

 

Conclusión: Cuando valoramos a Jesucristo, él es glorificado. Se magnifica como un glorioso tesoro cuando se convierte en nuestro placer sin igual. Es por eso que si deseamos alabarle y glorificarle, no deberíamos atrevernos a ser indiferentes en cuanto a valorarlo y a encontrar placer en él. Si el honor de Jesucristo es nuestra pasión, nuestro deber es la búsqueda del placer en Él.

 

 

Nota: Este mensaje se encuentra basado en los argumentos de John Piper sobre lo que el llama "El Hedonista Cristiano" en su libro "SED DE DIOS" (Desiring God).