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Tema: “EL REMEDIO PARA EL AFÁN Y LA PREOCUPACIÓN” (1ª Parte)

Mateo 6:25

Domingo 4 de Diciembre del 2005

 

Introducción: Muchas personas piensan que si fueran ricas se acabarían todos sus problemas. Y Los que son ricos creen que si fueran pobres serían más felices. Pero tanto el  rico como el pobre padecen del mismo mal: Su problema es espiritual. El rico se ve tentado a confiar solo en sus posesiones, mientras que el pobre se ve tentado a dudar de la provisión de Dios. El rico se ve tentado a confiar en la falsa seguridad de sus riquezas, mientras que el pobre se ve tentado a afanarse y a preocuparse en la falsa inseguridad de su pobreza.

 

El problema del pobre no es su pobreza y el problema del rico tampoco es su riqueza. El problema de ambas personas es su actitud hacia el dinero y hacia las posesiones materiales. Ya sea que la persona sea pobre o sea rica, o de clase media, su actitud hacia las posesiones materiales es uno de los distintivos más confiables de su verdadera condición espiritual.

 

I.- El lugar que Jesucristo le da a nuestra propia vida (v. 25c)

a) Jesucristo habló de tres necesidades básicas que nuestro cuerpo necesita: El comer, el beber y el vestirse. Cada una de esas tres necesidades le pertenecen al cuerpo y Jesucristo claramente nos dice que la vida consiste en algo mucho más que solo cuidar de nuestro cuerpo.

 

b) Sin embargo, el cuidado del cuerpo ha sido siempre la obsesión de todos nosotros. Aunque no nos encontremos hambrientos, sedientos o desnudos, le prestamos una atención desmedida a nuestro cuerpo: lo ejercitamos, le damos vitaminas, lo protegemos de las enfermedades, lo adornamos con joyas y maquillaje, lo protegemos de las desveladas y un sin número más de cosas que hacemos para mantener a nuestro cuerpo saludable y en buena forma.

 

c) Aún nosotros los cristianos hemos creído en la equivocada idea del mundo de que si vivimos es gracias a nuestro cuerpo. Y como creemos que si vivimos es gracias a nuestro cuerpo, entonces lo que hacemos es vivir para nuestro cuerpo.

 

d) Pero Jesucristo claramente dice que la vida no consiste en la atención que le demos a nuestro cuerpo. Nuestros cuerpos por sí mismos no son la fuente de nada. Nuestro cuerpo no es el que nos da la vida, sino que ellos reciben la vida de parte de Dios quien es la fuente de toda la vida: tanto espiritual como emocional, física e intelectual.

 

II.- El afán es pecado porque desconfía de las promesas y de la providencia de Dios (v.25 a)

a) Aunque el afanarse es pecado, ese es un pecado que los creyentes cometemos con más frecuencia que cualquier otro.

 

b) El afán es todo lo contrario al contentamiento. Y el contentamiento debería ser el distintivo normal y consistente de todo creyente (Filipenses 4:11,12; 1 Timoteo 6:6-8).

 

El contentamiento del cristiano se encuentra en Dios y solo en Dios por varias razones:

1)     Porque Dios es el dueño de todo.

a)  El rey David lo expresó de la siguiente manera (Salmos 24:1; 1Crónicas 29:11).

 

b)  En ninguna parte de las Escrituras se alaba a la pobreza ni tampoco se condena o se critica la adquisición legitima de la riqueza. Jesucristo no nos dice que sea algo malo el poseer cosas materiales, lo que sí es malo es que esas cosas materiales nos posean a nosotros.

 

c) Todo lo que tenemos le pertenece al Señor y todo lo que lleguemos a tener también le pertenece al Señor. ¿Por qué entonces nos preocupamos cuando Dios nos quita algo que realmente le pertenece a Él?

 

Ilustración: Se dice que en cierta ocasión John Wesley se encontraba lejos de su casa y se le acercó alguien corriendo y le dijo: “Sr. Wesley, Sr. Wesley, su casa se está quemando”. A lo que Wesley le respondió: “No, no puede ser cierto, porque yo no tengo casa. La casa en la que he estado viviendo le pertenece al Señor y si se ha quemado es una responsabilidad menos para mi de poder preocuparme”.

 

2)    Porque Dios es el que controla todas las cosas.

a) Una vez más, el rey David nos da la perspectiva correcta (1 Crónicas 29:12).

 

b) En el v. 25 que leímos, Jesucristo le asesta un duro golpe a la tendencia de centrar nuestra vida solo en las cosas materiales tales como la comida, la bebida y el vestido, perdiendo de vista el verdadero significado de la vida.

 

c) El problema no es tanto lo que comeremos y vestiremos hoy, sino mas bien, lo que vamos a comer y a vestir el día de mañana, dentro de un mes, dentro de un año o dentro de diez años.

 

d) Tal preocupación y ansiedad por lo que sucederá en el futuro es pecado debido a que niega el amor, la sabiduría y el poder de Dios.

 

e) Niega el amor de Dios al implicar que Dios no se preocupa por nosotros. Niega su sabiduría al implicar que Dios no sabe lo que hace en nuestra vida. Y niega su poder al implicar que Él no es capaz de proveer para nuestras necesidades.

 

3)    Porque es el Señor el que provee todas las cosas.

a) Jesucristo nos advierte del pecado de vivir solo para las cosas de esta vida. La persona que se obsesiona por el dinero piensa que las riquezas resolverán sus problemas, cuando en realidad las riquezas solo crean más problemas.

 

b) La riqueza material da a la persona un falso y peligroso sentido de seguridad y esa falsa seguridad solo terminará en tragedia.

 

c) Pero Abraham se dio cuenta de que Dios es “Jehová-Jiréh” que significa “Dios proveerá” (Génesis 22:14).

 

d) Si Abraham con su conocimiento muy limitado de Dios, pudo confiar en Él de esa manera y tener contentamiento, ¿Acaso no deberíamos nosotros de confiar aún más en Él que tenemos la ventaja de conocer a Jesucristo y de tener toda su Palabra con nosotros? (Filipenses 4:19).

 

Conclusión: Jesucristo nos advierte en contra del afán y la ansiedad porque eso es lo que nos lleva y nos impulsa a que dediquemos nuestros mejores años y nuestras mejores energías a acumular riquezas que nos aseguren de que tendremos suficientes recursos para sobrevivir en los años que vienen. Pero la realidad es que antes de que nos demos cuenta, nuestros mejores años se han ido y hemos dejado escapar el propósito principal para el que fuimos creados. Dios no nos creó a su imagen solo para que vivamos nuestra vida afanándonos en amontonar riquezas. Nos creó y nos puso en esta tierra para glorificarle, para servirle y para ser representantes de Sus intereses y no de los nuestros.

 

Daviel D'Paz, 2008