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La Vida dirigida por el Evangelio

 

Por: Harry L. Reeder III

 

Traducido del inglés por: Daviel D’Paz

 

Cuando me pidieron que participara en esta columna diseñada para que los cristianos más maduros puedan compartir pensamientos y estímulos con los creyentes más jóvenes, no tuve cual ninguna duda de cual sería el tópico que abordaría: la vida dirigida por el Evangelio.

 

El Evangelio de la gracia salvadora en Jesucristo es el fundamento, la formación, y la motivación primaria para la vida cristiana.

 

El mensaje del Evangelio te conduce a Cristo como el seguro fundamento para la vida eterna. El mensaje del Evangelio te provee de dirección para la formación de tu nueva vida. El mensaje del Evangelio provee la motivación primaria para una vida de madurez. La importancia de vivir una vida dirigida por el Evangelio es la razón por que Pablo le recordó a la iglesia de Corinto que cuando él estaba "con ellos" estuvo determinado a mantener su enfoque en el Evangelio, predicándoles a "Cristo y a este crucificado". Haciendo énfasis declaró, "Pues no me envió Dios a bautizar, sino a predicar el Evangelio" (ver 1 Cor. 1:17). Él no estaba minimizando en ninguna manera la necesidad del bautismo, sino subrayando que el Evangelio es esencial para el evangelismo y el discipulado.

 

Al inicio de mi vida cristiana, yo creía que el mensaje del Evangelio era para ganar a las personas a Cristo, pero que después en el discipulado, uno se movía a las cosas “más profundas”. ¡Que falacia! Nunca te puedes mover más allá del Evangelio. Puedes ir más profundo y más alto con el Evangelio, pero nunca puedes ir más allá del Evangelio. El Evangelio es lo que define el cómo ser un hombre o mujer cristianos, esposo, padre y ciudadano. El Evangelio trae el reino de Cristo a nuestros corazones y a todo lo ancho del mundo. Las bendiciones del Evangelio dan gozo a la vida cristiana y también dan la habilidad de regocijarse aún en el sufrimiento. Los imperativos del Evangelio dirigen nuestro nuevo deseo de obedecer a nuestro Señor con amor. El Evangelio proporciona el fundamento, la formación y la motivación en la medida que este inflama nuestra obediencia amorosa a Cristo, en la medida que descubrimos la verdad transformadora de que “Él nos amó primero” (1 Juan 4:19).

 

Una gran cantidad de publicidad llega constantemente a mi oficina ofreciendo conferencias que ayudarán a la iglesia a "hacer al Evangelio más relevante". Betsy Childs, una hija de nuestra iglesia y escritora para Ravi Zacharias, haciendo un comentario sobre este fenómeno, escribe: “¿Por qué deberíamos creer que el Evangelio es irrelevante? " Ella tiene razón. Nada es más relevante que el Evangelio. Es verdad que debemos entender los problemas de nuestra época y conectarnos significativamente con las personas para una evangelización y discipulado eficaz, pero nada es más relevante que el mensaje del Evangelio el cual proclama que cuando no había cual ninguna solución para que el hombre pudiera ser reconciliado con Dios, Dios ideó una solución a través de Cristo Su Hijo, quien es "el camino y la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por [él] " (Juan 14:6). El mensaje del Evangelio nos revela que el amor de Dios se ha unido a la santidad de Dios en la cruz. Por consiguiente, nuestra salvación es por el poder de Dios y por la inagotable justicia  de Dios.

 

La mayoría de las religiones tienen algo en común. Ellas te dicen lo que debes hacer para ganar tu salvación. En contraste, el Evangelio declara que lo que nosotros hacemos no es la respuesta, sino el problema. Estoy convencido que las más grandes palabras en la Biblia son: "Pero Dios". "Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo….". (Rom. 11:22).

 

En Romanos 1:15 Pablo declara que una de las razones que había para su deseo de ir a Roma era porque "deseaba predicar el evangelio a los que estáis en Roma". El "ustedes" se identifica en el verso 7 como "a todos los que estáis en Roma, amados de Dios y llamados a ser santos". En otras palabras: a los cristianos. Pablo estaba deseoso de predicar el evangelio no sólo a los perdidos, sino también a los cristianos. Obviamente, Pablo creía que el Evangelio es esencial tanto para la evangelización como para el discipulado, pues provee el fundamento, la formación y la motivación para la vida cristiana.

 

Cuando tenía dieciséis años, mi padre me compró un automóvil en una subasta por $ 75. ¡Era un Ford rosa modelo 57, que Papá insistía era de “coral”! ¡Yo no me atrevía a manejar un automóvil color rosa a la escuela! Entonces oí unas palabras que en un futuro no muy lejano mis hijos también las oirían: “Hijo, un paseo pobre es mejor que un paseo orgulloso”. Fue dicho tan convincentemente que pensé  que tal vez eso estaba en la Biblia. Entonces mi Papá abrió el cofre y para mi sorpresa, debajo de ese cofre se encontraba un motor 390 con dos carburadores de cuatro barriles. El automóvil había sido usado como Interceptor Estatal en Carolina del Sur (un automóvil de la patrulla motorizada). Nada tenía más poder bajo el cofre que ese motor. El espacio y la convicción me impiden detallar las sorpresas que los Corvettes y Automóviles deportivos conseguirían después que ellos miraban mi auto Ford rosa modelo ‘57 de manera burlona, mientras nos encontrábamos detenidos lado a lado en las luces de los semáforos. No aparentaba mucho, pero había poder bajo el cofre.

 

Joven cristiano, el mundo desprecia el Evangelio en su simplicidad y ve con desdén a los vasos que se les ha encomendado el llevarlo y proclamarlo. Pero hay poder bajo el cofre. Vive el Evangelio, cree y predica todo el Evangelio –las  bendiciones del Evangelio que declaran lo que eres en Cristo, los imperativos del Evangelio que te llaman a tu nueva vida en Cristo. Este Evangelio transforma los corazones, las mentes y las voluntades de los pecadores. Estoy agradecido que todavía continúa transformando mi vida. Predícatelo a ti mismo, predíquenlo el uno al otro, predícalo a los perdidos y conoce el gozo de una vida dirigida por el Evangelio.

 

(El Dr. Harry L. Reeder III es el Pastor principal de la Iglesia presbiteriana Briarwood, en Birmingham, Alabama). 

 

Este artículo ha sido tomado de la revista mensual “Tabletalk” publicada por “Ligonier Ministries” y R. C. Sproul. (Edicion de Enero 2008)

 

Puedes leer el artículo original en este enlace:

 

http://www.ligonier.org/tabletalk/2008/1/1029_The_Gospel-Driven_Life