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Examinando el escrito de John MacArthur

 

LAS INFERENCIAS DEL DISPENSACIONALISMO: ¿SON ACEPTABLES?

Por: Daviel D'Paz

 

Introducción

 

En el presente examen no voy a enfocarme en cada una de las afirmaciones y presuposiciones que hace el pastor John MacArthur en el breve escrito que he traducido, pues de hacerlo así, me tomaría demasiado espacio. Lo que voy a hacer, es enfocarme únicamente en lo que creo son los fundamentos sobre los cuales él ha edificado sus argumentos intentando defender el sistema Dispensacional. Pero si puedo demostrar que tales fundamentos en realidad no tienen fundamento bíblico, entonces todo lo demás caerá por su propio peso.

 

MacArthur inicia con la bien conocida suposición que afirma que los detalles de Mateo 24 se refieren a los eventos que precederán justo antes de la venida de Cristo al final de los tiempos:

 

“Si nuestro Señor estaba dando en detalle esta serie de eventos los cuales precederán y señalarán su venida en gloria –si un periodo de siete años de tribulación debe acontecer antes de su regreso a la tierra- entonces, ¿En qué sentido podemos mantener que su venida es inminente?”

 

Ya hemos visto en detalle que el contexto del discurso del Monte de los Olivos fue dado para advertir a los discípulos de la destrucción del templo en un futuro cercano. Aunque Mateo mezcla los dos importantes aspectos escatológicos en un solo discurso: la destrucción del templo judío y la venida de Cristo en gloria, su explicación inicial es sobre las señales que deberían ocurrir justo antes de la destrucción del templo. Existen argumentos muy sólidos los cuales afirman que el tema de la venida de Cristo es abordado por Mateo solo a partir  del versículo 36 en adelante. Es importante observar que Cristo no da señales que adviertan de la proximidad de ese evento el cual es todavía futuro. El remover las palabras de Cristo de su contexto inmediato que fueron dichas a “esta generación” (24:34), y aplicarlas a una generación futura en un tiempo incierto y desconocido, no solo es altamente cuestionable, sino que es también exégeticamente insostenible, tal como muchos eruditos lo han expresado.

 

Lamentablemente, MacArthur todavía sigue insistiendo en que el discurso del Monte de los Olivos se refiere a una “generación futura” que vivirá justo antes del regreso de Cristo y que experimentará todas las señales que Cristo menciona en su discurso -especialmente la gran tribulación-, aún cuando varios eruditos muy competentes afirman que tal conclusión es altamente improbable e insostenible. Personalmente he llegado a la conclusión que la presuposición del pastor MacArthur no es sostenible por las siguientes razones:

 

1)   El discurso fue dado debido a que los discípulos deseaban saber sobre el tiempo exacto cuando ocurriría la destrucción del templo. Todo el contexto nos muestra que fue la destrucción del templo lo que Cristo tenía en mente.

 

2)   Las claras palabras de Cristo en el versículo 34, de que “no pasará esta generación” hasta que todo esto acontezca, son casi imposible de hacer que signifiquen otra cosa que la generación a la que Cristo le estaba hablando.

 

George Eldon Ladd quien fue un Premilenialista histórico, teólogo y exégeta, profesor por muchos años de Teología y exégesis del Nuevo Testamento en el Seminario Teológico Fuller de Pasadena California, escribió lo siguiente respecto a los eventos de Mateo 24:

 

“Algunas de las advertencias [de Cristo] encajan mejor con la situación histórica que con la escatológica. La advertencia a huir a las montañas, a darse prisa a huir de la ciudad, la esperanza de que la tribulación no sucediera en invierno cuando los canales se encontraban inundados, puede ser relacionado a una situación histórica, pero solo con dificultad pueden referirse a una tribulación global realizada por un anticristo escatológico” (George Eldon Ladd, “A Theology of the New Testament”, p. 197, Eerdmans 1979, énfasis mío).

 

Esta admisión por parte de Ladd ha puesto de manifiesto su estatura y su gran calidad que tuvo como exégeta, al estar dispuesto a admitir lo que el texto indica aún cuando el texto mismo parece contradecir sus propias convicciones escatológicas.  Ladd fue un ejemplo de honesta erudición que todos los intérpretes de la Biblia debieran imitar. Abordando el tema de los eventos de mateo 24, Ladd se esforzó por encontrar una respuesta satisfactoria que estuviera de acuerdo con sus presuposiciones escatológicas y en ningún momento rehusó mencionar por nombre a aquellos que diferían con él en su interpretación del texto:

 

“Muchos intérpretes conservadores (por ejemplo, J. A. Broadus, Matthew [1880], A. Plummer, Matthew [1909], y G. Vos), siguen el relato de Lucas. La gran tribulación y la abominación desoladora deben ser comprendidas históricamente refiriéndose a la destrucción de Jerusalén y del templo por parte de Tito en 66-70” (op. cit. p. 197).

No es pues de sorprendernos que esta clase de erudición seria haya inclinado a muchos jóvenes estudiantes de teología en ese tiempo hacia el Premilenialismo histórico, John Piper entre muchos otros. Para un análisis serio sobre los postulados del Premilenialismo histórico, leer el libro: “A Case for Historic Premillenialism” editado por Craig L. Blomberg y Sung Wook Chung, publicado por Baker Academic, 2009. (Y puede ser adquirido a traves de amazon.com)

 

En su popular obra “Teología del Nuevo Testamento”, Ladd es bien claro al escribir lo siguiente:

 

“Los evangelios reportan a Cristo como anticipando los sucesos de ciertos acontecimientos en el futuro histórico...el templo va a ser destruido y arrasado (Marcos 13:1,2). El juicio va a caer sobre esta mala generación (Mateo 11:16-19, Lucas 13:1-5). El reino de Dios va a ser quitado de Israel y será dado a otro pueblo. En la parábola de los labradores malvados, Jesús dijo que debido a que Israel ha rechazado a los profetas y aún al Hijo de Dios, Dios los iba a visitar en juicio para “destruir a los labradores malvados y dar su reino a otros (Marcos 12:9)” (Ladd, Op. cit, p. 199, énfasis mío).

 

Como podemos ver, aún Ladd quien creía que la tribulación es todavía futura, no rehusaba reconocer que los textos de Mateo 24 parecen indicar que la tribulación tuvo lugar en el pasado y no en el futuro. Contrario a la mayoría de Dispensacionalistas, Ladd interpretaba el texto bíblico tal como el texto demanda ser interpretado, aunque esto contradijera sus propias convicciones.

 

“...–si un periodo de siete años de tribulación debe acontecer antes de su regreso a la tierra- entonces, ¿En qué sentido podemos mantener que su venida es inminente?”

 

La postura de MacArthur sobre los siete años de tribulación en el futuro, es demasiado cuestionable como ya lo hemos visto. No solo eso, sino que debido a que el Dispensacionalismo no acepta que la tribulación ya tuvo lugar en el primer siglo con la destrucción del templo y la caída de Jerusalén, se han visto en la forzosa necesidad de revisar y actualizar a un sistema escatológico que se encuentra lleno de inconsistencias. Tal es el caso del Dispensacionalismo Progresivo (DP), el cual es una reciente revisión del Dispensacionalismo tradicional y ha mejorado en muchos aspectos las presuposiciones del Dispensacionalismo tradicional. Como era de esperarse, los Dispensacionalistas tradicionales rechazan también al Dispensacionalismo Progresivo.

 

¿Qué tan bíblica es la enseñanza de la ‘inminencia’?

 

Una de las doctrinas muy peculiares del Dispensacionalismo Pretribulacional que lo distingue marcadamente del Premilenialismo histórico, es su enseñanza sobre la venida inminente (en cualquier momento) de Cristo. De hecho, la división que hubo entre los líderes de las conferencias proféticas del NIAGARA (1878-1909), tuvo que ver principalmente con esta enseñanza sobre una venida “inminente”. Arno C. Gaebelein fue una figura clave en la división debido a que comenzó a distanciarse de aquellos que no sostenían el mismo punto de vista respecto a la venida inminente de Cristo.

 

Aunque esta palabra ha sido definida de varias maneras, la definición más comúnmente aceptada por el Dispensacionalismo es la que dice que Cristo puede venir en cualquier momento (sin previo aviso), y que ninguna señal es necesaria para que dicha venida ocurra. Pero tal punto de vista genera un serio problema en el sistema Dispensacional, pues también se enseña que Cristo NO VA A REGRESAR a esta tierra hasta después de un periodo de tribulación que durará siete años. Esto es una terrible contradicción, pues si la tribulación inicia a principios del 2010, entonces podemos saber exactamente el tiempo de la venida de Cristo la cual será a tan solo 7 años después. MacArthur parece estar conciente de esta contradicción cuando afirma que la tribulación debe “preceder” a la venida de Cristo. Por esa razón formula la siguiente pregunta: “...-entonces, ¿En qué sentido podemos mantener que su venida es inminente?”

 

Aunque MacArthur dedica todo el capítulo 2 de su libro intentando demostrar que el tema de la ‘inminencia’ es bíblico, lamentablemente solo trata el tema de manera unilateral y no interactúa con los argumentos de aquellos que han criticado dicha enseñanza. Es importante notar también que al intentar demostrar la validez de la teoría de la ‘inminencia’, MacArthur no solo despoja a este tiempo en el que vivimos de cualquier significado profético, sino que también contradice lo que él mismo afirma unas páginas después.

 

Por ejemplo, él escribe:

 

No existen otros eventos que deban ocurrir en el calendario profético antes de que Cristo regrese para encontrarnos en el aire. El puede venir en cualquier momento. Y es en ese sentido que la venida de Cristo es inminente. En ese mismo sentido, su venida era inminente aún en los días de la iglesia primitiva” (MacArthur, “The Second Coming”, p. 57, Crossway Books, 1999).

 

Lo irónico de esta afirmación, es que MacArthur aunque afirma que “NO EXISTEN OTROS EVENTOS que deban ocurrir en el calendario profético antes de que Cristo regrese”, sin embargo en su explicación del discurso del Monte de los Olivos en el capítulo 4 de su libro, él ve las señales que Cristo dio como aplicándose a las personas que van a vivir justo antes de la venida de Cristo y que servirán como “señales” que avisen que su venida está a las puertas:

 

“El mensaje central de Cristo en el Monte de lo olivos, es una doble amonestación. Primero, nuestro Señor estaba advirtiendo que antes de que él regresara, el mundo sería más y más hostil hacia el pueblo de Dios. Y segundo, Cristo estaba amonestando a las personas a que se prepararan para su venida y el juicio que está relacionado con esa venida”. (MacArthur, op. cit, p. 83).

 

MacArthur parece o percatarse de esta auto-contradicción al afirmar que NO EXISTE ningún evento que deba preceder a la venida de Cristo, pero por otro lado afirma que ciertas señales deben tener lugar antes de la venida de Cristo. De hecho, esta cuestionable enseñanza ha generado duras críticas hacia el sistema Dispensacionalista por parte aún de los mismos premilenialistas históricos. George Eldon Ladd, quien fuera uno de los más destacados premilenialistas históricos de los últimos años escribió:

 

Si la tribulación va a preceder al regreso de Cristo, es obvio que la doctrina de “cualquier momento” (inminencia) es imposible....La esperanza de la iglesia de los primeros siglos era la segunda venida de Cristo, no un rapto pretribulacional. Si la esperanza bienaventurada es el rapto pretribulacional, entonces la iglesia no conoció dicha esperanza por muchos siglos a lo largo de su historia, pues la idea de un rapto pretribulacional no apareció en la interpretación profética sino hasta el siglo diecinueve....Aunque la tradición no nos provee de autoridad, sin embargo sería difícil de suponer que Dios abandonó a su pueblo en la ignorancia de una verdad tan esencial por diecinueve siglos” (George Eldon Ladd, “The Blessed Hope”, Pags. 9,19,20, Eerdmans 1956, énfasis mío).

 

Ladd concluye su argumento en contra de la enseñanza de la inminencia con las siguientes palabras:

 

“Por lo tanto, el argumento presentado sobre el mandato bíblico de velar, el cual supuestamente requiere de una venida inminente o en cualquier momento de Cristo y de un rapto pretribulacional, no se encuentra bien fundamentada. Aparentemente es una inferencia lógica, una interpretación que parece ser muy persuasiva; pero cuando nos deshacemos de la suposición de esta interpretación para examinar cuidadosamente lo que la Palabra de Dios realmente nos enseña, no encontramos ninguna evidencia de una venida en cualquier momento por la cual tengamos que velar. Debemos estar listos para la venida de Cristo, pues no sabemos cuando ha de suceder. Por tanto, siempre debemos estar despiertos, aún cuando su venida sea postergada, debemos estar despiertos para que su venida no nos tome por sorpresa” (Ladd, op. cit. p. 119).

 

Para resolver la dificultad que GENERA la doctrina de la “inminencia”, el Dispensacionalismo ha inventado otra enseñanza muy peculiar: la venida de Cristo EN DOS ETAPAS. Y esto es lo que a continuación estaré abordando.

 

¿Es esta una inferencia valida?

 

MacArthur hace una astuta distinción que supuestamente prueba lo bíblico de la inminencia al afirmar que Cristo viene “por” sus santos en el rapto y después viene “con” sus santos en su regreso a esta tierra.

 

“Las Escrituras sugieren que la segunda venida ocurre en dos etapas –primero el rapto cuando él venga por los santos y sean arrebatados para encontrarlo en el aire (1 Tes. 4:14-17), y segundo, su regreso a esta tierra, cuando venga con sus santos (Judas 14) para ejecutar juicio en contra de sus enemigos”.

 

Tal parece que en el sistema Dispensacional las inferencias son las que dictan la última palabra. No existe ni un solo versículo bíblico que enseñe de manera clara y explícita la venida de Cristo en dos etapas. Sin embargo, MacArthur afirma que “las Escrituras sugieren que la segunda venida de Cristo es en dos etapas”. Las pruebas bíblicas que él da para esto, son 1 Tesalonicenses 4:14-17 y Judas 14, pero ninguno de estos dos textos nos dice nada al respecto.

 

En el primer pasaje, Pablo está hablando de la venida de Cristo y la resurrección de entre los muertos y nuestra reunión con él por parte de los creyentes que estemos vivos cuando tenga lugar su venida. En ningún momento Pablo menciona aquí que su venida sea en dos etapas. Es obvio que el Dispensacionalismo ve en el texto algo que no se encuentra ahí. Si el sistema escatológico Dispensacionalista fuera verdad, el apóstol Pablo tenía aquí una oportunidad de oro para hablar de la venida de Cristo EN DOS ETAPAS, pero no lo hizo. En vez de dejar algún espacio para suponer que la venida de Cristo sea en dos etapas, Pablo cierra la puerta con las siguientes palabras: Y así estaremos siempre con el Señor” (v. 17).

 

Pablo no dice: “E iremos a estar con el Señor siete años en el cielo y después regresaremos a la tierra para después estar siempre con el Señor”.  Es cierto que este argumento es un argumento de silencio y como tal, aunque es válido no es irrefutable. Sin embargo, George Ladd presenta en su obra demasiados argumentos que en mi opinión son casi irrefutables. Ladd comenta lo siguiente al respecto:

 

“Las frases más comúnmente usadas para sostener el pretribulacionismo son aquellas que describen la venida de Cristo “por” sus santos y “con” sus santos. En el rapto, Cristo viene por los santos que viven y los que han muerto serán resucitados para encontrarse con él en el aire. En 1 Tes. 3:13, Pablo escribió sobre la parusia (venida) del Señor Jesús con sus santos. Se argumenta que es imposible que Cristo venga con sus santos a menos que él primero venga por ellos. Debe existir una reunión previa de los santos con Cristo en el aire para que pueda venir a la tierra acompañados de ellos. Por lo tanto, el rapto debe ocurrir antes de la venida de Cristo con sus santos y ser un evento separado.

 

Esta interpretación posee una simplicidad engañosa. A primera vista parece ser muy persuasiva, pero de ningún modo prueba un rapto pretribulacional. ¿Qué es lo que significa la frase que dice que Cristo viene “con sus santos”? La palabra “santos” (saints en inglés), significa “holy ones” (“los santos” también en inglés) y puede referirse no a los seres humanos, sino al evento descrito por nuestro Señor en Marcos 8:38 “Porque el que se avergonzare de mi y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles”. La frase en 1 Tesalonicenses 3, traducida de manera literal dice: “con todos sus “holy ones” y puede significar sus santos ángeles. Esta fue la opinión por lo menos de uno de los editores de la Biblia de estudio Scofield, William J. Erdman. Respecto a este versículo Erdman escribió: “Estos santos o “holy ones” son los ángeles los cuales en otras Escrituras se dice que vienen con el Señor; [tal como en Judas 14 por mencionar solo un ejemplo], ellos lo acompañan cuando viene por la iglesia como en este versículo”. Si los “holy ones” mencionados en este versículo son los ángeles, entonces no puede ser usado para sostener el rapto pretribulacional” (Ladd, op. cit. p. 90 énfasis mío).

 

Ladd concluye diciendo:

 

“Es muy difícil encontrar una venida secreta en estos versículos. Su venida será manifestada con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios. Alguien ha dicho que la voz de mando y el sonido de la trompeta serán tan fuertes como para despertar a los muertos....En cualquier caso, la fraseología de la venida de Cristo por sus santos y con sus santos NO ES PRUEBA para sostener la inferencia de que estos sean dos eventos separados y divididos por cierto numero de años. Tal inferencia puede ser realizada, pero es una interpretación humana y no la clara afirmación de la Palabra de Dios” (Ladd. Op. cit. p. 63, énfasis mío).

 

Si el rapto secreto no es una clara enseñanza plenamente establecida en la Palabra de Dios, ¿Dónde y cómo tuvo sus orígenes? Esta es la pregunta que estaré abordando a continuación.

 

¿Cuáles son los orígenes del rapto secreto?

 

MacArthur castiga al Preterismo parcial por sostener que Cristo vino en juicio al pueblo judío en el año 70, pero no ve cual ningún problema en sostener una venida de Cristo en dos etapas, con un rapto secreto en la primera etapa. Por ejemplo, MacArthur escribió:

 

Pero la interpretación Preterista vacía totalmente las palabras de Jesús de esa seguridad. Si los Preteristas [¿?] están en lo correcto, no solo el mundo entero no se dio cuenta de la venida de Cristo sobre las nubes del cielo, sino que prácticamente cada persona en la iglesia tampoco se dio cuenta. Con pocas y relativas excepciones, prácticamente cada creyente en 2,000 años de cristianismo ha creído que Mateo 24:30 hablan de un evento que todavía no ha sucedido”(John MacArthur, “The Second Coming”, p. 123, Crossway Books, 1999 énfasis mío)

 

Este argumento es un horrible muñeco de paja, pues el Preterismo parcial cree que aunque Cristo vino en juicio en el primer siglo, está conciente que todavía no ha venido de manera personal y visible, pero que lo hará al final de la historia tal como las Escrituras lo prometen. Tejer un argumento en el que se confunde al Preterismo ortodoxo con el Hyper-Preterismo no es saludable por decir lo menos.

 

Pero lo irónico de todo esto es que aunque él no acepta la venida de Cristo en juicio al pueblo judío en el primer siglo (un hecho innegable confirmado por el relato bíblico y por la historia), sí espera que creamos que Cristo va a venir de manera SECRETA a arrebatar a la iglesia y que nadie se dará cuenta de ese hecho (algo que no puede ser probado ni por la Biblia ni por la historia).

 

Además, MacArthur parece pasar por alto también que la enseñanza de la venida de Cristo en dos etapas con un rapto secreto, es una moderna invención que data de los años 1830’s y que, por las pruebas históricas disponibles, tuvo sus orígenes no en un cuidadoso estudio de las Escrituras, sino en un brote de lenguas en la iglesia de Edward Irving.

 

George Eldon Ladd escribió lo siguiente respecto a esto:

 

“Darby y otros líderes del nuevo movimiento, asistieron a las reuniones de Powerscourt y el liderazgo de Darby en el área de la interpretación profética se hizo evidente. Fue en Powerscourt que la enseñanza de un rapto pretribulacional de la iglesia fue iniciado. Tregelles, un miembro de los Hermanos en esos primeros días, nos dice que la idea de un rapto secreto de Cristo, tuvo sus orígenes en una “manifestación de lenguas” en la iglesia de Edward Irving que fue aceptada como la voz del Espíritu. Tregelles dice: ‘Fue de esa supuesta revelación que la moderna doctrina y la moderna fraseología respecto al rapto tuvo sus inicios. No tuvo sus orígenes en las Sagradas Escrituras, sino por parte de lo que falsamente pretendió ser el Espíritu de Dios” (George Eldon Ladd, op. cit. p. 40,41 énfasis mío).

 

Más revelador aún es el darnos cuenta de las herejías en las que incurrió Edward Irving y el trágico final que tuvo. Una vez más, Ladd comenta:

 

“A estas conferencias asistió Edward Irving, un predicador elocuente quien exponía temas proféticos a una congregación de Londres de más de mil personas, provenientes de los círculos más brillantes de la sociedad. Posteriormente, Irving viajó por Escocia para proclamar la inminencia de la venida de Cristo y fue en ese tiempo en que logró que los hermanos Bonar abrazaran el punto de vista Milenial, predicando algunas veces a multitudes al aire libre de diez a doce mil personas. Es una tragedia el que un joven con tan grandes talentos y muy prometedor tuviera tan triste final. En 1830, escribió un tratado en el cual afirmaba que Jesús tuvo una naturaleza humana caída. Poco después de esto, hubo un brote de lenguas en su congregación. Se inició un proceso de investigación sobre dicha herejía y en 1833, Irving fue depuesto. Al año siguiente murió con el corazón destrozado(Ladd, op. cit. p. 36 énfasis mío).

 

 

El rapto secreto bajo ataque

 

Lamentablemente la mayoría de creyentes Dispensacionalistas simplemente prefieren ignorar la historia, argumentando que no importa lo que se diga, de todas maneras el rapto secreto cuenta con apoyo bíblico. Tal es el caso de Tim LaHaye quien ha escrito todo un libro para defender, en mi opinión, lo indefendible. El título original del libro fue “Don’t Fear of the Storm” y luego fue revisado y publicado bajo el título: “The Rapture Under Attack”, el cual ha sido otra vez revisado y publicado ahora bajo un nuevo título: “The Rapture” (Harvest House, 2002). LaHaye pone todo su esfuerzo en demostrar que el rapto secreto es bíblico. Aquí están sus palabras:

 

“Eso me llevó [el darse cuenta que muchos conocidos de LaHaye estuvieran cambiando de opinión y abandonando las enseñanzas de un rapto secreto] al proyecto de investigación más grande de mi vida. Ahora, después de 10,000 páginas de lectura, visitas tanto a librerías de colegios como de universidades, investigaciones computarizadas, una plétora de librerías con libros usados, la lectura de cientos de cartas, muchas conversaciones tanto en este país como en las islas Británicas; y después de un cuidadoso examen de cada uno de los versículos relacionados con el tema, puedo decir honestamente que estoy más convencido que nunca de la postura del rapto pretribulacional” (Tim LaHaye, “The Rapture”, p. 11, Harvest House, 2002).

 

LaHaye podrá tener sus méritos en toda esa investigación que ha realizado, pero al leer lo que ha escrito nos damos cuenta que ha tratado el tema de manera unilateral. Es decir, solo se ha enfocado exclusivamente en intentar demostrar que el rapto secreto cuenta con apoyo bíblico sin molestarse en interactuar con los argumentos contrarios de grandes pensadores y críticos serios del Dispensacionalismo tales como George Eldon Ladd, entre otros. Como Premilenialista histórico, Ladd ha formulado argumentos muy sólidos y muy discordantes con la escatología Dispensacionalista. LaHaye no debió por ningún motivo haber ignorado los escritos de Ladd. Pero eso es precisamente lo que vemos en el libro de LaHaye. Por ejemplo, Ladd hace un comentario que LaHaye debió haber considerado y contestado si es que deseaba que su obra fuera considerada seriamente. Ladd escribió:

 

“La teología Dispensacionalista separa el regreso de Cristo en dos partes: una venida secreta de Cristo antes de la tribulación por su iglesia y una manifestación gloriosa al final de la tribulación para traer salvación a Israel y para establecer su reino Milenial. Estas dos venidas han sido usualmente conocidas como el rapto y la revelación. Aunque los teólogos Dispensacionalistas retienen el punto de vista del doble regreso de Cristo, muchos de los argumentos exegéticos tradicionales han sido abandonados. 

 

De hecho, Walvoord ha llegado a admitir que el “pretribulacionismo” e. d., la venida de Cristo antes de la gran tribulación, no se encuentra explícitamente enseñada en las Escrituras. Esta es una admisión significativa. El hecho es que la esperanza de la iglesia NO ES UN EVENTO SECRETO el cual no es visto por el mundo. La esperanza del cristiano es la aparición visible de la gloria de Dios en el regreso de Cristo (Tito 2:13), la revelación de Jesús al mundo cuando venga con los ángeles de su poder” (2 tes. 1:7) (Ladd, “A Theology of the New Testament”, p. 556, Eerdmans 1979 énfasis mío).

 

Es interesante observar que tampoco MacArthur menciona en su libro a Eldon Ladd, mucho menos responde a sus argumentos presentados en contra del Dispensacionalismo. Este silencio debe llamarnos la atención. ¿Acaso ignoran tanto MacArthur como Tim LaHaye los escritos de George Eldon Ladd? Lo dudo. Ambos son personas con un nivel académico muy competente y no ignoran en ningún sentido los escritos de Ladd. Mas bien, pienso que su notorio silencio se debe a que no pueden refutar sus argumentos.

 

Conclusión

 

Desde el año 1830 hasta la presente fecha, se han invertido ríos de tinta y toneladas de papel intentando defender un punto de vista escatológico el cual ha sido no solo motivo de controversia, sino que además ha causado más divisiones entre sus propios defensores que cualquier otro tema.

 

Estoy convencido que cualquier persona que se proponga a estudiar de manera exhaustiva las distintas interpretaciones en la escatología Dispensacionalista, no le va a alcanzar ni su tiempo ni su vida para hacerlo. La razón se debe a que el sistema Dispensacional tiene tantas variantes, que aún dentro de un mismo grupo de Dispensacionalistas ven con sospecha a aquellos creyentes que no creen exactamente igual que ellos, aún cuando tales diferencias sean relativamente mínimas.

 

No es de sorprenderse que un sistema tan fraccionado y dividido como lo es el Dispensacionalismo haya experimentado varios cambios radicales a través de los años. Y uno de los cambios más recientes que ha experimentado, es el intento por parte de algunos reconocidos teólogos y eruditos para poder mantener con vida al sistema Dispensacional, pero ahora bajo el nombre de Dispensacionalismo Progresivo. Como resultado de esos cambios, ha surgido un nuevo sistema escatológico muy parecido al Premilenialismo histórico. Y quien sabe, a lo mejor esta renovación sea la finalmente responsable de sepultar a un sistema que hace ya mucho tiempo se encuentra en el ataúd, listo para ser sepultado.

 

Concluyo este artículo con una cita del Salmista que dice:

 

“Si fueren destruidos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?” (Salmos 11:3).

 

Podríamos modificar y parafrasear este versículo para que diga de la siguiente manera: “Si los fundamentos son destruidos, ¿Qué ha de hacer el intérprete?”.

 

Creo que los fundamentos Dispensacionalistas sobre los cuales MacArthur ha edificado su sistema escatológico, no resisten un cuidadoso escrutinio. Dichos fundamentos parecen ser muy sólidos para aquellos que no se atreven a examinarlos. Pero todo el que lo hace, puede darse cuenta que son fundamentos que no tienen fundamento bíblico, aún cuando sean sostenidos por líderes de renombre dentro de la iglesia evangélica.

 

Daviel D’Paz,

Diciembre, 2009

 

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