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Tema: “EL REMEDIO PARA EL AFÁN Y LA PREOCUPACIÓN” (2ª Parte)

Mateo 6:26

“Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?”(NIV).

Domingo 11 de Diciembre del 2005

 

 

Introducción: Se nos hace muy fácil el sentirnos seguros con las cosas que podemos controlar y cuando algo se encuentra fuera de nuestro control, tenemos la tendencia  a preocuparnos (Nuestro trabajo es un buen ejemplo). Pero cuando hemos encontrado la seguridad más grande en Dios, podemos confiar en Él para todas nuestras necesidades. Jesucristo nos exhorta a que renunciemos a nuestra limitada seguridad para que podamos tener la seguridad más grande que Él provee al confiar solo en Su gracia.

 

Jesucristo nos muestra y nos presenta tres evidencias de que la preocupación es innecesaria. 1) Es irreverente porque falla en reconocer al Dios que nos da la vida y quien también la sostiene (v. 25). La preocupación es también 2) irrelevante debido a que no importa que tan grande sea ella, no puede cambiar ni cambia las cosas, ni tampoco nos ayuda a mejorar nuestros problemas (v.26). Pero la preocupación es también 3) irresponsable debido a que consume nuestras energías tanto mentales como espirituales sin siquiera poder aplicar esas energías como una acción constructiva de nuestros problemas (v.27).

 

I.- La preocupación es innecesaria debido a quien es nuestro Padre.

a)  Había muchos pájaros en Galilea y lo más seguro es que Jesucristo los señaló cuando pasaban volando por el aire y les dijo a la multitud: “¡Miren a los pajarillos y aprendan de ellos!” (NIV).

 

b)  Jesucristo les recordó que las aves del cielo no cuentan con un sistema avanzado para adquirir su alimento como lo tenemos nosotros: “No siembran, ni siegan, ni recogen en graneros”. 

 

c) Y nosotros con toda esa tecnología tan avanzada para la siembra y la cosecha que se encuentra a nuestra disposición, ¡nos preocupamos y nos afanamos por la comida y el alimento!.

 

d)  Al igual que todas las demás criaturas, las aves también tienen su vida debido a que es Dios el que se las da. Pero Dios no les dice: “Yo ya hice mi parte al darles vida y de ahora en adelante ustedes se las arreglan como puedan”.

 

e) Por el contrario, el Señor les ha provisto abundancia de alimento y también les ha provisto el instinto para que encuentren ese alimento para ellas y para sus hijos (Job 38:41; Salmo 147:9).

 

f) La frase “Las aves del cielo”, ilustran claramente el cuidado de Dios por Sus criaturas. Ellas nos predican lo innecesario que es para nosotros el preocuparnos. Ellas no siembran ni tampoco siegan, sin embargo Dios las alimenta.

 

g) Y si en el orden de la jerarquía de Dios nosotros somos más valiosos que todas las aves juntas, entonces podemos esperar con seguridad de que Dios cuidará de todas nuestras necesidades.

 

1) El cuidado de nuestro Padre es lo más importante.

 

a) Si Dios tiene tanto cuidado de tan relativamente insignificantes criaturas como son los pájaros, ¿Acaso no tendrá más cuidado de nosotros que fuimos creados a Su propia imagen y quienes hemos llegado a ser sus propios hijos a través de la fe en Jesucristo? “¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”

 

b) Pero esto no significa que no debemos trabajar para ganar el sustento diario. El apóstol Pablo nos recuerda que “el que no quiera trabajar que tampoco coma” (2 Tesalonicenses 3:10).

 

c) Jesucristo no nos dice que las aves no tengan que hacer nada para conseguir su alimento. Por el contrario, todos los que las observamos nos quedamos impresionados por su diligencia y persistencia en la búsqueda de su propio alimento. Muchas aves invierten la mayor parte de su tiempo y energía tratando de encontrar alimento no solo para ellas mismas, sino también para sus polluelos.

 

d) Tampoco debemos concluir por lo que dijo Jesucristo que los labradores del campo no deberían entonces sembrar y levantar su cosecha. Todas esas actividades son una parte necesaria de las provisiones que Dios hace para nuestras propias necesidades.

 

e) Lo que Jesucristo prohíbe en estos versículos es el afanarse y construir abundancia de almacenes o graneros en un intento por proveer seguridad para el futuro independientemente de Dios (una práctica que es muy común en los que no conocen a Jesucristo y que él mismo condenó en su parábola del rico insensato en Lucas 12:16-21).

 

f) Pero las aves del cielo no se preocupan ni tampoco se les va el sueño en pensar de donde irán a conseguir su próxima comida. Ellas recogen su alimento hasta que tienen suficiente y después se dedican a otras cosas hasta que se llega el momento de su próxima comida.

 

g) Los pájaros comen en exceso únicamente cuando las personas los ponen en jaulas. Ellos nunca se preocupan por almacenar su alimento. Ciertas especies de aves almacenan semillas o nueces para el invierno, pero lo hacen solo por instinto y no por temor o preocupación. En su limitada capacidad, ellas nos enseñan e ilustran lo que nosotros deberíamos saber: “que el Padre celestial las alimenta”.

 

Conclusión: Lo más interesante de toda esta enseñanza es que ningún tipo de aves fueron creadas a imagen de Dios o recreadas a la imagen de Jesucristo. A ninguna especie avícola se les prometió que serían coherederas con Jesucristo por toda la eternidad. A ninguna clase de pájaros se les ha preparado un lugar para ellos en el cielo. Y si Dios les da la vida a las aves y las alimenta, ¿Acaso no tendrá cuidado de nosotros que somos sus hijos y a quienes se nos han dado todas esas promesas gloriosas?

Daviel D'Paz, 2008